Richard Rorty

Richard Rorty

Richard McKay Rorty (n. 4 de octubre de 1931 – m. 8 de junio de 2007) fue un filósofo estadounidense.

Richard Rorty, un filósofo irónico y provocador

Obituario de el mundo.es

 jueves 14/06/2007 16:15
DPA

NUEVA YORK.- Richard Rorty fue un filósofo que estuvo en pie de guerra con la filosofía toda su vida. Se defendía contra la pretensión de absoluto del pensamiento analítico y renunció durante décadas, a modo de protesta contra las corrientes tradicionales de su ámbito, a dirigir una cátedra de filosofía.

Al mismo tiempo, el neoyorquino de nacimiento, era considerado uno de los pensadores contemporáneos más importantes, influyentes y con más sentido del humor.

El 8 de junio murió de cáncer a los 75 años en su casa, en el campus de la Universidad de Stanford, en California. La universidad habla de él en su página web como de un ciudadano modelo: “Tanto como profesor como autor tenía una presencia increíblemente apasionante”.

Entre los trabajos más importantes de Rorty figura el libro ‘La filosofía y el espejo de la naturaleza’, publicado en 1979. Esta obra es una especie de ‘ajuste de cuentas’ general con toda la filosofía analítica.

“La opinión ampliamente extendida de que la filosofía debe descubrir sobre todo qué es lo que el hombre puede saber y qué no es un disparate”, sostenía el autor.

“Los seres humanos más bien deberían concentrarse en cómo se las arreglan en la vida cotidiana y no en las conclusiones a las que llegan teorizando”. Rorty consideraba que la filosofía no es un “espejo” de las ciencias naturales”.

También el libro ‘Contingencia, ironía y solidaridad’ (1989) generó revuelo. En él, Rorty analiza la cuestión de cómo la autodeterminación del individuo se puede implementar en una sociedad basada en la equidad.

“Creo que las historias tristes sobre padecimientos concretos muchas veces son un mejor camino para modificar el comportamiento de la gente que citar reglas universales”, dijo en una entrevista.

Representante del neopragmatismo estadounidense

Con ese lema, Rorty se convirtió en uno de los principales representantes del neopragmatismo estadounidense. Una y otra vez causó polémica con textos irónicos y provocadores.

En su ámbito era considerado junto a Jacques Derrida y Jürgen Habermas uno de los pensadores más importantes. Al mismo tiempo, tenía críticos tanto de izquierda como de derecha. Muchos lo acusaban de acatar la sociedad del bienestar a la americana y no atreverse a nuevas visiones para la sociedad del futuro.

En los últimos años, el antifilósofo sorprendió a sus críticos cuando comenzó a intervenir cada vez más en política. Así, en 1997 llamó a las universidades en un ensayo a regresar a una política izquierdista “que en lo esencial se ocupa de impedir que los ricos desvalijen al resto de la población”.

Finalmente, Rorty condenó duramente la invasión de Estados Unidos a Irak y reclamó a Europa que asumiera el papel de “policía mundial” dado que, en su opinión, Estados Unidos no estaba moralmente en condiciones de cumplir esa tarea.

Nacido el 4 de octubre de 1931 en una familia de periodistas en Nueva York, encontró muy pronto el camino de las ciencias. Ya a los 15 años estudiaba en la Universidad de Chicago y se doctoró en la prestigiosa Universidad de Yale.

Después de aceptar un puesto de profesor de filosofía en Princeton, a partir de 1982 sólo aceptó cátedras de filología o literatura comparada. En 1998, se jubiló, pero siguió dando clases en Stanford, en Palo Alto, California. Allí murió de un cáncer de páncreas. Deja una viuda y tres hijos adultos.

vía elmundo.es

De la Wiki

Inicios

Rorty asistió a la Universidad de Yale. Pasó el inicio de su carrera tratando de conciliar sus creencias e intereses personales con la búsqueda platónica de la verdad. En su disertación doctoral, The concept of Potentiality y en su primer libro (como editor), The Linguistic Turn (1967), prevalecía el modo analítico. Sin embargo, gradualmente se puso al tanto con el movimiento filosófico estadounidense conocido como pragmatismo, particularmente con los escritos de John Dewey, al igual que con el notable trabajo hecho por filósofos post-analíticos como W.V.O. Quine y Wilfrid Sellars, quienes produjeron un cambio en su pensamiento.

Los pragmáticos generalmente sostienen que la importancia de una idea debe ser medida por su utilidad o eficacia para lidiar con un problema dado. Esta noción se remite, especialmente, a William James, quien, en su libro Pragmatismo, estableció que las ideas deben ser consideradas no cómo válidas en sí mismas sino como “guías para la acción”.

La postura de William James significó un gran cambio dentro del pensamiento occidental. Su premisa fundamental es el “integralismo”. James afirmó (hacia 1906) que la filosofía occidental no había hecho sino vivir yendo de un extremo a otro en el entendimiento de la existencia: de Parménides (como algo siempre estático) a Heráclito (como algo siempre cambiante), de Aristóteles (con su insistencia en lo material como criterio de verdad) a Platón (con su insistencia en las ideas como parámetro de lo cierto), de Hegel (con su idealismo) a Comte (con su materialismo). Y así sin jamás lograr una concepción mesurada de la existencia, donde lo cambiante y lo estable, lo material y lo abstracto, armonizaran.

Contra los metafísicos

Las críticas de Rorty se centraron en cuestionar la filosofía basada en la metafísica que parece obsesionada con ponerse en un lugar privilegiado desde el cual someter y limitar toda la realidad bajo el juicio soberano de una razón omnipotente (crítica que inauguró con su best seller de 1979 La filosofía y el espejo de la naturaleza). Ese modo de hacer filosofía es el que para Rorty termina divorciándose de la realidad y es el que, finalmente, genera una filosofía que sólo habla de sí misma y que gira sobre sí misma en una especie de metalenguaje. Rorty aclaró que el problema lo tienen incluso aquellos que quieren escapar a la metafísica (como Derrida) y que asumen esta tarea con un dramatismo innecesario. “Derrida habla como si este elegante dilema de manual fuese real”, como si este problema estuviera “haciendo la vida imposible no sólo a los ingeniosos aficionados a los juegos de palabras como él, sino al conjunto de la sociedad”[cita requerida]

Filosofía literaria

Así aparece el lado más irónico de Rorty cuando desacraliza el lenguaje de la filosofía y lo empieza a considerar como un lenguaje más, incluso homologándolo con la literatura. Por ejemplo, Rorty planteó que, en vez de pensar un tratado sistemático sobre la moral, en la propia literatura ya es posible encontrar fuentes que sirven para inspirar moralmente. Para ello tomó como modelo a escritores como Henry James, Marcel Proust y el poeta americano Walt Whitman (no por nada Rorty tenía una cátedra de literatura en Stanford).

Pero estos temas literarios también tienen que ver con la fuente de la cual se nutre Rorty: el filósofo Ludwig Wittgenstein. Sin él, no podría haber dicho frases como la siguiente: “La física y metafísica que han sido importantes y revolucionarias han sido siempre ‘literarias’ en el sentido de que han abordado el problema de introducir una nueva jerga y han dejado de lado los ‘juegos de lenguaje’ vigentes” (Essays on Heidegger and others: philosophical papers, 1991, página 99)

Puros juegos de lenguaje

Para Rorty, la expresión ‘juegos de lenguaje’ le permite hacer comprender que la filosofía de corte metafísico (la que estudia las grandes preguntas que buscan distinguir y zanjar lo verdadero de lo aparente) está destinada al fracaso por culpa de interrogantes e intenciones que no conducen a nada. Finalmente, para Rorty y para Wittgenstein, los humanos simplemente nos movemos en el lenguaje y en las prácticas sociales que lo generan: Preguntarse por los límites o si existe una entidad fuera del tiempo que sostiene y le da sentido a esos ‘juegos de lenguaje’ es, o bien, una práctica inútil, o bien, sólo un juego más. Ideas como estas son las que hicieron de Rorty un pragmatista que actuaba como una suerte de terapeuta (como Wittgenstein) dedicado a quitarle a los filósofos el afán de preguntarse por asuntos inefables que están más allá de la temporalidad. En lugar de enredarse en eso, Rorty pensaba que el fin de toda investigación debiera ser “hacernos más felices permitiéndonos afrontar con más éxito el entorno físico y la convivencia”.

Política

La infancia del pragmatista Rorty no fue del todo tranquila ni en su natal Nueva York ni en Nueva Jersey. Sus padres, simpatizantes del trotskismo, sufrieron toda una paranoia cuando comenzó la persecución estalinista contra Trotski y después al vivir de cerca la cacería que hizo el macartismo al comunismo. Esta herencia ideológica explica en parte que Rorty fuera crítico del giro que ha tenido la política norteamericana hacia la derecha. Junto con rechazar la invasión de Irak, reconoció que eventos como los ataques terroristas del 11 de septiembre son la excusa perfecta para que personajes como Bush puedan llevar a que Estados Unidos sea dominado por un nuevo fascismo.

via wikipedia