…y ¿cómo estuvo Guadalajara este año?

…y ¿cómo estuvo Guadalajara este año?

Segundo encuentro de psicoterapeutas Gestalt en Guadalajara, Jalisco. AMPG.

Gamaliel González G.

El encuentro

Por segunda vez nos reunimos en Guadalajara haciendo eco de la convocatoria de la Asociación mexicana de psicoterapia Gestalt; hubo quienes viajaron desde Quintana Roo, Puebla, Distrito Federal, Querétaro, Guanajuato o Morelos, aunque en una importante mayoría la respuesta fue acogida por los colegas de Sinaloa, Durango y Chihuahua.

Primeras charlas

En los pasillos del hotel sede, las charlas versaron entre abrazos de bienvenida y las preguntas sobre el viaje — ¿cómo te fue de viaje?, ¿Cuántas horas hicieron de camino? Los temas nacionales no estuvieron excluidos; la fuga del chapo, el entrenador nacional y Donald Trump estuvieron en boca de todos, aunque tristemente, la violencia en el país fue un tema que permea directamente a la práctica de la psicoterapia, más de alguno reportaba los casos de duelo y trauma ante eventos de esta índole.

Expectativas

Los dos conferencistas principales no defraudaron con sus aportes, que a mi parecer conjugaron entre ellos una visión gestáltica con preferencia en la ética de acogida y la implicación del terapeuta. Guy Pierre Tur y Monique Rodriguez nos hablaron en sus conferencias y talleres sobre la Gestalt relacional y el trabajo centrado en el cuerpo respectivamente.

Un hueco para las conversaciones teóricas.

Los foros sobre tópicos gestálticos fueron muy interesantes pues dieron espacios para la exposición de temas que suelen desatar susceptibilidades, resultando en conversaciones relevantes por su diversidad.

En particular me intereso la discusión sobre el enfrentamiento de posturas entre lo llamado Gestalt intrapsíquica y la Gestalt relacional. Tema ante el cual elaboro mi propia conclusión, ya que creo que se suele esbozar una apreciación equivoca en el abordaje del que para mí, es problema visto de costado, y aunque no es el objetivo de este texto desarrollar el tema exhaustivamente, sí lo comentaré brevemente. A mi parecer revisar los conceptos con una base epistemología ayudaría a descartar el termino intrapsíquico, que tiene clara referencia al psicoanálisis clásico; en cuanto a lo relacional, hago una aportación semántica — me explico— creo que la palabra relación no remite explícitamente a dos personas, ni es un calificativo que describa a la terapia claramente ya que aunque esta es indudablemente entre personas no se puede dar por hecho con el sólo uso de la palabra “terapia” se entienda la pertenencia a un enfoque u otro.

De cualquier forma este no es el punto central del problema que enfrenta dos formas de ejecutar una praxis terapéutica; el conflicto radica entre la forma tradicional de trabajar y entender la terapia Gestalt que viene de los tiempos anteriores al despertar teórico, y lo que hoy se hace llamar terapia relacional.

Desde este marco, aprecio una diferencia básica entre la formas de trabajo; mientras de un lado está la participación de un terapeuta que se implica mediante la resonancia por el otro esta uno que lo hace más al estilo de un psicoanalista que se cuida de los procesos de contra trasferencia, apostando por una postura más vertical y directiva.

Observo también una vía de exploración en relación a la comparación de los procedimientos y métodos, pero creo que partiendo de la base de un organismo inseparable de su entorno, el conflicto no tiene sentido en tanto raíz epistemología, pero si en cuanto a la postura ética, que modifica la actitud personal de la clínica que se construye, llevando a la elección entre un modelo más del tipo medico procedimental (objetivo, orientado a resultados y con cierta distancia emocional) y uno de acogimiento del otro que se presenta ante mi (subjetivo y con atención en la horizontalidad y la emergencia de la experiencia).

En cuanto a los nombres, intrapsíquico o relacional, a decir verdad me parece que versan entre lo inadecuado y lo impreciso. Todo esto sin soslayar las variantes en el entendimiento de los conceptos teóricos principales, que en un evento de esta naturaleza son más que visibles. Estoy consciente de que estos temas necesitan ser expuestos con mayor amplitud, pero por ahora espero que para mí lector como para el escucha de los conversatorios en el congreso, quede por lo menos la inquietud de revisar lo que asumimos como cierto y de explorar con colegas la teoría como en las tertulias se disfruta de la poesía.

Experiencia encarnada (corporizada).

¿Cómo es una conversación si palabras? ¿Cuál es la diferencia entre el habla que remite a la experiencia encarnada y la que remite al discurso intelectualizado? Son las ideas que exploramos con Monique Rodriguez en su conferencia. Presentando una forma de trabajo con énfasis en el cuerpo a través de las sensaciones y las intuiciones que emergen en un encuentro terapéutico. Menos palabras y más intimidad; un trabajo que se cultiva con paciencia, perseverancia y una exploración personal desde el cuerpo habitado.

Remembranzas últimas

En el recuerdo, aun fresco pero ya con sus horas de reposo, queda el encuentro personal con aquellos que como yo están encaminados en lo que atinamos a llamar la práctica de la terapia Gestalt, lo que sea que esto signifique en ambientes tan diversos como los que arroja el territorio mexicano.

Hay espacios, sobre todo virtuales (las redes sociales y la televisión) donde compramos la ilusión de las certezas, pero que en tanto de personas se trate nada es igual hasta encontrarse cara a cara. No sólo es coincidir con los temas en boga, que nos vinculan desde la vivencia de la violencia política, el desasosiego económico o la sátira de los eventos públicos, también está la inclusión y la gratificación que brinda el saberse parte de una comunidad, la grata sensación de coincidir con otros parecidos a nosotros en más de una forma y por supuesto la inigualable sensación de construir encuentros nuevos, espontáneos no presupuestados; encuentros que más frecuentemente de lo esperado enriquecen, llenan y acompañan nuestra vida.

Horizontes

Queda trazar horizontes bajo la guía interna del sentido, la psicoterapia Gestalt en México tiene claras exigencias que se supeditan a las tendencias de las principales escuelas teóricas de los Estados Unidos y Europa. Pero no podemos obviar nuestras realidades privadas, esas que atañen a la sórdida relación entre los institutos de México, esos que parecen existir sin mucha conciencia de lo diferente; está también la profesionalización de las formaciones, la carencia de investigación con base fenomenológica y la poca producción teórica sobre nuestro tema central, la terapia Gestalt. Es notoria la falta de acuerdos y consensos en los conceptos más básicos, así como también es visible que abunda el trabajo por hacer en esta incipiente asociación como lo expuso en sus propias palabras Heather Anne Keyes.

Dejo aquí este artículo, no por falta de tinta o ideas sino más por la gana de un final abierto…